Un año nuevo ha empezado, y nuevas experiencias he contemplado. Entre ellas he alcanzado algo que aun no logro comprender del todo. Una ligera probada con mi mente y sin darme cuenta había caído en un vicio del cual es díficil salir.
No puedes verlo cuando lo tomas, y después de tomarlo buscas más y más de ello. Un sabor que de un trago a otro puede cambiar de algo muy dulce hasta la cosa más amarga que pueda existir. Amarga…si…amarga una vez que te das cuenta y volteas a ver detrás de ti el camino que haz recorrido con esa copa en mano.
Con el pasar de los años, la sensación es un muy difícil de controlar. Me he dado cuenta que solo aquellos verdaderos sabios son capaces de soportarlo, y siendo sabios han decidido que lo mejor es probarlo cada vez menos.
¿Pero como ha de poderse probar menos? Día con día, después de levantarte, después de ir al trabajo, a la escuela, al supermercado, o el simple hecho de salir a la calle puede proporcionarte un poco de esa extraña bebida de origen humano.
El poder es extraño. Tener control sobre algo en partícular te da una confianza que lentamente te venda los ojos y te obliga a realizar acciones de las cuales, después de quitarte la venda, puedes arrepentirte toda una vida.
Cambiar las cosas es el principal uso del poder, generalmente al gusto y preferencia de cada quien. Se acopla a las virtudes y defectos de cada persona y los incrementa enormemente, y cada vez se quiere más y más, porque conoceras siempre a alguien o algo con mayor poder, y entonces tu mente se llena de una falsa razón de que tu verdad debe ser la única verdad. De ahí…de ahí casi siempre viene la catástrofe.
Todos hemos tenido la oportunidad de probar esta, quiza prohibida, bebida. Con los hermanos pequeños, con los empleados de menos nivel, con los estudiantes más nuevos, con la gente pobre o de pocos recursos, incluso, cuando la ambición es grande, con nuestros seres queridos.
He encontrado que solamente la paciencia es la única capaz de controlarlo. El no acelerar las cosas es una de las maneras en que uno puedo cambiar la vida sin perjudicarla de otra manera, manteniendo un frágil balance que requiere mucha atención.
También me he dado cuenta lo fácil que se puede obtener. El conocimiento es poder. El dinero es poder. Estás creo son las dos principales fuentes. El que tu sepas más que otra persona te da cierta ventaja, y por ello control sobre otras personas. El dinero te permite obtener lo que quieras en esta sociedad que depende de esta sucia manera de intercambio para poder sobrevivir.
Afortunadamente no es lo único que hay. Existe un poder olvidado que todos menosprecian por que no hay un beneficio físico. Ese poder se puede enseñar, pero depende de cada quien si realmente lo desea aprender. El valor, la paciencia, la bondad, y muchos otros buenos ideales y valores pueden hacer a una persona muy poderosa, tan poderosa que aquellos que tienen otro tipo de poder envidiarán a esta persona a tal grado que buscarán su destrucción. Si ellos no pueden tenerlo, entonces nadie lo tendrá. Un mártir entonces habrá nacido, y aunque ya no se encuentre, su poder habrá trascendido incluso la muerte, ya que las pisadas que ha dejado esa persona han sido tan profundas que no solo han sido marcadas en el suelo, sino en el corazón y mente de todos los que estuvieron cerca.





