Posteado por: Aslako | Febrero 15, 2009

Cap. 1. Parte 11. El vendedor bailarín

- ¿Qué has hecho todo este tiempo, Lucius? – pregunta Radda mientras saca más hierbas de su mochila.

- Después de aquel día, he estado viajando e investigando en varios lugares. Nada comparado con aquellos días.

Radda comienza a triturar las hierbas en un pequeño recipiente.

- Maestro, si es lo que creo que es, aquí tengo uno ya preparado.

- No te preocupes Lucius, no tardaré mucho, además siempre prefiero las cosas recién hechas.

- ¿Es la primera vez que lo toma? – pregunta Lucius – Por cierto, ¿quién es?

- Su nombre es Ark. Lo conocí hace tiempo cerca de Goloro. Desde entonces ha estado trabajando para mí y decidí tomarlo como pupilo.
- Ya veo, aunque me sorprende que haya decidido entrenar a alguien más.

Radda permanece en silencio y procura terminar de machacar las hierbas.

- ¿Sabe él lo que usted hará en Layn? – pregunta Lucius a Radda quien termina de machacar las hierbas y se las da a Ark para que las ingiera.

- Solo me acompaña.

Una hora después de que Lucius apareció, Ark se recupera y lentamente se pone de pie nuevamente.

- Me siento extraño – dice Ark después de levantarse.

- Es normal chico – dice Lucius – Siempre pasa cuando alguien bebe la sopa de Yuven.

- ¿Y tu quién eres?

- Es un de mis discípulos, Ark. Su nombre es Lucius Branen.

- ¡Genial! No esperaba que hubiera más discípulos como yo.

- La diferencia es que ya no es mi discípulo. Hace tiempo que Lucius se graduó, por así decirlo. Sin embargo, tal como Lucius y tú, a lo largo de mi vida he entrenado a muchos jóvenes.

- No diga eso maestro, me hace sentir viejo – dice Lucius quien ríe después de hablar.

- ¿Puedes caminar, Ark? – pregunta Radda.

Ark sacude sus piernas y mueve todo su cuerpo para tratar de sentir alguna sensación de dolor, pero no encuentra alguna.

- Creo que sí.

- De acuerdo, entonces sigamos con nuestro camino. Lucius, ¿Cuánto tiempo crees que nos tome llegar a Layn?

- Con un buen paso llegaríamos por la tarde.

Ark, Radda y ahora Lucius integrado al equipo, continuan el viaje hacia Layn. Las horas pasan y Ark poco a poco muestra interés en las historias que cuenta Lucius de sus experiencias.

A la distancia los tres pueden ver una persona. Con cada paso se acercan más a la persona y más clara se hace la imagen de la misma. Una larga bata color amarillo claro cubre casi todo su cuerpo; una gran mochila en su espalda sobresale por los costados de su robusto cuerpo, así como por encima de su cabeza; pequeñas bolsas colocadas en diversas partes de su cuerpo y un turbante con algunas joyas y símbolos.

Mientras camina se puede notar un extraño ritmo en sus pasos. El aparente mercader baila mientras camina.

“Muy buenos días tengan todos ustedes
mis queridos señores sin finos corceles,
díganme aquello en que pueda servirles,
tengo de todo o casi de todo
pues en mi espalda pueden encontrar
gran cantidad de objetos de todo lugar,
pues por el mundo yo viajo sin cesar
vendiendo y comprando en cualquier lugar.”

- Eso fue raro – dice Ark – Y eres pésimo cantante.

“Veo que es listo joven guerrero
¿pero acaso no quiere ser el mejor?
Puedo observar que ya eres fuerte
pero sin esto es dejarlo a la suerte,
mire usted lo que tengo aquí
muchas armas extrañas y fuertes,
quizás interesado pueda estar
de alguna de ellas para después luchar.

Ark comienza a observar la gran cantidad de cosas que sobresalen de la mochila, pero antes de acercarse más Radda lo detiene.

- Me temo que no estamos interesados; como puede ver ya tenemos nuestro equipo y demás pertenencias, además de que no contamos con mucho dinero – dice Radda – Si nos disculpa seguiremos con nuestro camino.

Los tres continúan caminando dejando atrás al vendedor, pero este sigue sus pasos de cerca.

- ¿Hay algo en que podamos ayudarle? – pregunta Radda un poco molesto pero manteniendo la calma.

“Si señor solo espere un poco,
más que venderle un favor le pido,
pues verá usted me encuentro perdido,
además de tener días ya confundido,
no se a donde ir ni a donde llegar
pues mis mapas yo fui a extraviar.”

- Puede dejar de cantar – dice Radda.

- ¿Podría acompañarlos? Al menos hasta llegar a una ciudad o pueblo.

- Nos dirigimos a Layn, señor mercader, no creo que haya problema que nos acompañe hasta alla – dice Lucius.

- Gracias señores, muchas gracias. Pueden llamarme Abo.


Dejar una respuesta

Su respuesta:

Categorías