Ark se encuentra en cuarto, durmiendo sobre una cama, tapado con algunas sabanas. Una joven entra al cuarto se acerca a Ark y se sienta a su lado, entonces comienza a leer un libro. Pasa los minutos y Ark comienza a despertar.
- Hola, ¿estás bien? ¿Puedes escucharme? – pregunta la joven.
Ark abre los ojos y mira el cuarto sorprendido por no saber que paso y como llego a ese lugar.
- ¿Dónde estoy? – pregunta Ark un poco aturdido y luego mira el rostro de la persona que lo ayudó.
- Estas en uno de los dormitorios dentro de la torre. Te encontré desmayado en la entrada y te traje hasta aquí. Me asusté un poco, pensé que estabas muerto. Luego comenzaste a moverte y quejarte y pedí ayuda a las demás personas de la torre.
- ¡Eres la muchacha de anoche! – gritá Ark – ¡¿Porqué no me ayudaste?!
- ¿Eh? No se de que hablas – dice la joven un poco asustada.
- ¡Anoche! ¡En los callejones! ¿No lo recuerdas? – grita nuevamente Ark, pero al ver a la joven confundida se tranquiliza – Huiste de mí.
- De verdad no se de que hablas.
- Eres idéntica a una muchacha que vi anoche entre los callejones. Le pedí ayuda pero huyó de mí sin razón alguna. Por seguirla terminé afuera de esta torre. Recuerdo que iba a entrar y de ahí no se que paso.
La joven toma un vaso, lo llena con agua y luego se lo da Ark.
- Toma, debes estar cansado aun. Disculpa por no poder ayudarte con lo que dices.
- Gracias. No te preocupes, creo que solo ha sido un malentendido. De nuevo, gracias por ayudarme.
- De nada. Aquí todos nos ayudamos mutuamente. Bueno…casi todos.
- ¿Casi todos?
- Si, verás, desde hace unos años, esta ciudad comenzó a hacer comercio con el resto del mundo, esto ha traido algunas ideas extranjeras a la ciudad. A muchos no les importó, pero otros no lo tomaron tan bien. Por eso se crean disturbios de vez en cuando.
- Vaya, ¿y porque no simplemente se ponen de acuerdo la misma gente de la ciudad?
- Muchos lo han intentado, pero realmente no ha sido nada sencillo. Son demasiado obstinados.
Ark se levanta y revisa si tiene todas sus pertenencias y si no tiene alguna herida en alguna parte.
- ¿Está todo bien?
- Si. Debo irme, de nuevo te agradezco mucho lo que hiciste por mí, pero deben de estar buscándome.
- Un señor vino en la madrugada. Vino contigo y luego se fue.
- ¿Barbón y con un ojo más pálido que el otro?
- Si, ese mismo. ¿Lo conoces?
- Es mi maestro. ¿Te dijo algo? ¿Sabes por donde se fue?
- No, no pude hablar con él. Tan rápido como llegó se fue. Llevaba algo de prisa. Lo único que me pidió fue que cuidará de ti.
- Demonios, siempre es lo mismo con él. Debo irme.
Ark se levanta y camina rápidamente a la puerta de la habitación.
- Por cierto, mi nombre es Ark – dice Ark y sale de la habitación.
- ¡Yo soy Naomi! – grita la joven.
Que muchacho tan extraño…