- Maestro Radda, hay algo extraño con el cuerpo de Adel.
- ¿A qué te refieres?
- El arma de Adel tiene todas sus balas, y los disparos parecen venir todos de una misma dirección, es decir, no cayó con el primer disparo. Lo otra cosa extraña es que su arma aun tiene todas sus balas. Conociendo a Adel se que hubiera disparado al menos una vez.
Radda voltea a ver a Roy y nota un extraño destello de luz que se mueve lentamente sobre su pecho.
- ¡Al suelo! – grita Radda y se avienta sobre Roy para derribarlo.
Un disparo impacta el brazo derecho de Radda antes de que cayeran ambos al suelo. La fuerza de disparo es tan grande que empuja el corpulento cuerpo de Radda hacia atrás. La gente entra en pánico nuevamente después de escuchar el disparo y comienzan a dispersarse. En caso contrario, Ark se apresura después de escuchar el disparo.
- ¡Dejen pasar maldita sea! – grita Ark mientras camina en sentido contrario de la asustada multitud.
Radda y Roy se incorporan y se arrastran hacia la pared de uno de los edificios para resguardarse.
- Parece que alguien los quiere muertos – dice Radda – Realmente no pensé que llegaran a este grado. Roy, busca a los demás y permanezcan en alerta. No pasará mucho tiempo para que les den cacería al resto de ustedes.
- Déjeme revisar la herida.
- Solo es un rasguño. Hay que irnos de aquí. Piérdete entre la multitud, no hay nada que podamos hacer en este momento.
- ¿Dónde nos reagruparemos?
- En el camino te lo diré.
Radda y Roy se ponen de pie y cuidándose las espaldas se mezclan entre la multitud. Mientras tanto, a la distancia de ese mismo callejón sobre el techo de una casa, un hombre vistiendo una gabardina quita la vista de la mira telescópica de su rifle.
- Estás perdiendo talento – dice una mujer que se encuentra a su lado, quien mira la escena con unos binoculares – Sabes que estos fallos no deben de suceder, menos en alguien como tú.
- Déjame solo mujer – dice el francotirador, y después de colocar el rifle sobre su espalda se aleja caminando.
La mujer solo sonríe de forma burlesca por la actitud del francotirador, toma de nuevo sus binoculares y sigue observando la escena. De entre la multitud sale Ark finalmente y se para frente a la taberna tratando de comprender que era lo que había pasado. Mira a su alrededor y ve como algunas personas se encuentran cerca del cuerpo de Adel; Ark se acerca a ellos para saber quien es la persona herida.
- Vaya. Esto es muy interesante – dice la mujer y de igual manera se aleja en la misma dirección que el francotirador.
- Déjenme pasar – dice Ark tratando de reconocer a la persona asesinada.
- ¿Lo conoces? – pregunta uno de los médicos.
- Eso intento averiguar pero tus compañeros no me dejan pasar.
El médico hace una señal a sus colegas para que dejen pasar a Ark. Ark se acerca, temiendo un poco por saber la identidad de cuerpo. El cuerpo de Adel ya hace frente a él, y aunque se siente un poco relajado, aun tiene cierta preocupación.
- ¿Y bien? ¿Lo conoces?
- Se quien es…o era, pero no lo conocí realmente.
Uno de los médicos gira su cabeza hacia la parte alta de un edificio, hacia una ventana, donde un sujeto vestido de negro se encuentra. El médico hace una señal y el sujeto de negro retrocede y desaparece dentro del edificio. Segundos después algunos soldados salen de entre los callejones y algunas casas y rodean a Ark.
- Por favor acompañemos – dice uno de los soldados.
- ¿Yo? ¿Para qué? – dice Ark desconfiado.
- Se le harán algunas preguntas sobre lo ocurrido en este lugar.
- Ya les dije que no lo conozco. Su nombre era Adel y es todo lo que se. Anoche lo conocí en esta misma taberna. Acabo de llegar a este lugar, así que no se que fue lo que paso, pero también quiero saberlo.
- Cualquier tipo de información será útil para la investigación. Síganos por favor.
- Ya les dije todo lo que se, no puedo acompañarlos.
Ark trata de salir del círculo pero los soldados impiden su paso.
- ¡No pueden obligarme a quedarme!
Ark nuevamente trata de salir del círculo pero esta vez usando la fuerza bruta, pero es retenido por los soldados quienes lo sujetan. Ark lanza algunas de patadas y derriba a un par de soldados, lo cual hace que lo sujeten aun con más fuerza y otro soldado se aproxima y le da un fuerte golpe en el estomago que lo sofoca.
Los soldados se llevan a Ark y los médicos el cuerpo de Adel. Algunas personas y otras autoridades del lugar los ignoran y finalmente controlan el incendio.
Radda, cubriendo su herida, ve desde un angosto callejón como se llevan a Ark y al cuerpo de Adel, luego retrocede y se aleja por es mismo callejón, dejando una línea de sangre por donde pasa.