De una fuerte palabra, con un significado tan extenso como la distancia que el corazón de una persona pueda alcanzar. Nos mantiene vivos y a la vez nos da una razón pura para vivir.
¿Es esto una etapa? ¿Es esto momentaneo? ¿Es aceptado? ¡Y a quien le importa si es aceptado! Es algo que generalmente se lleva de uno…pero hay sus excepciones, donde el enlace de dos o más personas es tan fuerte que parecen ser una sola.
Mucho es lo que deseo el realmente conocer el verdadero su valor, pero una gran parte de la vida he de entregar a cambio de recibir dicha virtud. ¿Vale la pena? No lo se; eso es algo que cada quien debe darse cuenta por si mismo, ver si realmente tiene un significado.
Pero me pregunto, ¿realmente es neceserario ser tan extremo? Pensándolo bien, uno puede vivir con ello sin siquiera darse cuenta. A cambio de proezas sencillas y acciones notables ante los demás pero no ante un mismo, que a su vez son basadas en la actitud y en la manera de pensar de cada persona, se obtiene tal sensación desconocida, que frente a nosotros jamás podremos ver sin que nos la muestren, y poca atención le daríamos al verla, pues parte de ella seríamos, y todas estás dudas serían en vano. Palabras sin valor o motivo que sólo un soñador ha llegado a preguntarse.
Ah, dulce es el trago de esta, una de las tantas bebidas embriagantes que no se pueden tocar, no se pueden hacer totalmente, pero que causan un vicio y adicción aun más grande que cualquier vino material. Beber de ellas es algo que no cualquier persona puede controlar, pero…¿se podría aprender a beber?