Después de caminar por algunos días, algo me hizo recordar por lo que había pasado. Había estado caminando con la vista al frente, sin mirar atrás, tratando de encontrar algo que hasta esta noche no se que es, pero se que lo reconoceré en su momento.
Tiempo después nos encontramos con un cachorro; malherido, le dimos refugio y la esperanza de que aun habría un día más para él. Luchó a su manera, pero aquel que escribía el libro de su vida decidió no continuar, puso su libro a un lado, dejado al olvido y a manos del tiempo mismo para que hiciera cual cosa quisiera con él. Como en la mayoria de tales libros, su destino sería el olvidó.
Después de ver nuevamente el trabajo de la respetada muerte, solo queda evitar el mismo destino que ella mientras se siguen en la vida, hasta que se vuelva un asunto olvidado. Pasa el tiempo sin darte cuenta y después notas la gran distancia de aquello que dejaste atrás. Siempre ha sido así, y siempre será así.
Los días siguientes han sido normales, por así decirlo, en este lugar. He seguido ayudando a algunas personas con ciertas actividades en las que quizá no sea bueno, pero puedo defenderme y puedo ayudarlos a ellos a que aprendan al menos eso poco que conozco.
Realmente han sido relajantes, de cierto extraño modo, estos días de oscuridad.